La joven británica confesó su alcoholismo, producto de los constantes compromisos laborales que generaron en ella demasiada presión.
Allen sorprendió con estas declaraciones, y confesó que la única forma de volver a estabilizarse es entrando a un estudio de grabación.
“Me transformé en una alcohólica. No es nada agradable para mí, y es por eso que quiero volver al estudio” dijo la cantante pop. “Por suerte me di cuenta de que si seguía así me iba a morir, que tenía que parar porque realmente me estaba haciendo daño” agregó.
Su padre también dio explicaciones sobre la adicción a la bebida de su hija. “La fama internacional genera una presión muy grande. Los fans piensan que es una vida maravillosa, pero la realidad es que es un trabajo arduo, y muy desgastante” concluyó.
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