Fritzl, que solía visitar el burdel de Linz, obligaba a las prostitutas a simular que estaban muertas, las golpeaba y las obligaba a llamarlo "profesor", según publica la prensa inglesa.
El periódico sensacionalista “The Sun” publicó las declaraciones de una prostituta que asegura haber mantenido relaciones con él en varias ocasiones: "le gustaba mantener relaciones sexuales en el interior de una celda, algo que yo odiaba. Era oscura y siniestra, pero también su lugar favorito".
Según el ex empleado del burdel, Josef trataba a las prostitutas "como un profesor en el colegio y les decía cosas como “¡siéntate!” o “¡no uses ese lenguaje!".
Christoph F., ex empleado del burdel de 38 años, aseguró que Fritzl se trataba de un cliente era un pervertido mentalmente. Además agregó que casi ninguna mujer quería mantener relaciones con él.