En un encuentro con la prensa en Londres para la presentación de su última película, “Una familia con clase”, Biel indicó que intenta trabajar "duro" cada día para que le surja la oportunidad de interpretar un buen personaje.
En su último film, una comedia ambientada en los años 20, la actriz interpreta a una joven americana que se casa con un inglés que pertenece a una familia tradicional y un tanto peculiar.
Al ser cuestionada por si ese papel supone el "gran despegue" de su carrera, la protagonista de El Ilusionista se mostró cauta.
"No lo veo como si fuera mi momento o mi gran papel, sólo como quizá otro paso más que me convierta en una actriz creíble a la que los directores quieran tener en sus proyectos", indicó.
Jessica explicó que, si su interpretación en “Una familia con clase” supone un gran paso adelante e impulsa su carrera será "una gran sorpresa", pero si eso no pasa no verá frustradas sus esperanzas porque no las forjó.
La actriz sí reconoció que, después de participar en películas como ésa, encuentra "aún más duro" seguir recibiendo guiones sin sustancia.
Biel se quejó de que no haya "suficientes papeles" para la cantidad de actrices que tratan de hacerse un hueco en Hollywood.
"Las Kate Winslet o Cate Blanchett del mundo son impresionantes, pueden elegir lo que ellas quieran. Pero las personas como yo aún estamos intentando subir la escalera y tener una oportunidad", afirmó.
“Una familia con clase” es la primera cinta en la que Jessica trabaja con varias mujeres ya que siempre contó en sus películas con la compañía de hombres en su mayoría.
La actriz señaló que se sintió "muy intimidada" por el "talento, el prestigio y la experiencia" de Kristin Scott Thomas, quien interpreta a una suegra poco agradable.
"Por la naturaleza de los papeles que interpretábamos, era muy importante marcar las distancias en los descansos de la grabación. Así que nunca supe si quería matarme o realmente le gustaba. Y seguro que ella pensó lo mismo de mí", explicó Jessica.