Un estudio publicado el año pasado en la revista médica británica The Lancet había determinado que el analgésico empleado en las sentencias capitales, pentotal sódico, podría perder su efecto antes de la muerte del sentenciado, por lo que la persona sentiría dolores muy agudos cuando el cloruro de potasio da paso al paro cardíaco.
El estudio fue citado en varias apelaciones infructuosas de sentenciados a muerte, quienes han afirmado que cualquier dolor sufrido durante la inyección letal viola el apartado previsto en la constitución sobre castigo cruel e inusual.
El doctor Nik Gravenstein, profesor y presidente de anestesiología en la Universidad de la Florida, dijo que es imposible precisar cuánto dolor producen las sustancias químicas ya que los reos no pueden ser interrogados mientras son ejecutados, pero dijo que los pacientes que reciben niveles inferiores de los mismos agentes químicos para varios tratamientos "los describen como dolorosos".
El doctor William Hamilton, el médico forense que realizó la autopsia al cuerpo de Ángel Nieves Díaz, el reo al que se le tuvo que aplicar una segunda dosis de sustancias químicas letales debido a que tardó el doble de tiempo de lo usual en morir, se rehusó a decir si éste tuvo una muerte dolorosa hasta que la autopsia se complete.
Nieves Díaz era un puertorriqueño con largo historial penal ejecutado por asesinar al gerente de un bar de desnudistas hace 27 años. Las agujas que las que le inyectaron las drogas a las venas traspasaron sus vasos sanguíneos hasta penetrar el tejido blando alrededor. Un médico forense informó que en ambos brazos presentaba quemaduras producidas por agentes químicos.
"Realmente suena como si hubiera sido torturado hasta morir", expresó Jonathan Groner, profesor asociado de cirugía en la Escuela de Medicina del Estado de Ohio, un cirujano que se opone a la pena de muerte y escribe con frecuencia acerca de la inyección letal. "Mi impresión es que eso causaría una cantidad de dolor extrema".
El error en la ejecución de Nieves Díaz impulsó al Gobernador Jeb Bush a suspender todas las ejecuciones el viernes. Por otro lado, un juez federal extendió una moratoria en las ejecuciones en California, declarando que su método de inyección letal viola la prohibición constitucional en torno a los castigos crueles e inusuales.
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