Más de un centenar de inmigrantes han desaparecido en aguas de Senegal al naufragar ayer la embarcación con la que pretendían llegar de forma clandestina a las Islas Canarias. Los únicos supervivientes de esta trágica expedición, compuesta por 127 personas, son 25 indocumentados, rescatados cerca de la ciudad senegalesa de Saint-Louis por unos pescadores que faenaban en la zona. Según ha informado la radio local Sud FM, los rescatados están internados en un hospital.
Todos los rescatados están internados en el hospital de Saint-Louis y se encuentran en "estado estacionario", según dijo a la emisora el médico jefe del centro, Demba Dieng. Los supervivientes de la frustrada travesía han contado que fue un auténtico infierno: la embarcación se dio la vuelta dos veces, la mayoría de sus compañeros murieron ahogados, mientras que el hambre y la sed acabaron con los demás.
También dijeron que habían emprendido el viaje hacia Canarias el pasado 3 de diciembre desde Casamance, región del sur de Senegal, y que tuvieron que regresar debido al mal tiempo que encontraron a la altura de las costas de Marruecos. El pasado miércoles, otra embarcación arribó a la playa de Yoff, a las afueras de Dakar, trayendo a bordo a unas 30 personas, integrantes de un grupo que también intentaba viajar a Canarias.
Estos no lograron burlar la vigilancia de la Operación Frontex, iniciativa conjunta de Senegal y España para frenar el flujo migratorio ilegal hacia el archipiélago español. Las repatriaciones de clandestinos realizadas por España entre septiembre y octubre, combinadas con la Operación Frontex, así como las malas condiciones meteorológicas, redujeron drásticamente las salidas de embarcaciones desde las costas senegalesas.
Sin embargo, algunos temerarios insisten en tratar de hacer realidad su sueño de emigrar a Europa a cualquier precio, haciendo suyo el ya famoso lema "Barça o barsaj" (Barcelona o el infierno, en la lengua wolof). La semana pasada, los servicios de seguridad senegaleses detuvieron a cuatro traficantes y a 14 emigrantes ilegales en la localidad de Mbour, 80 kilómetros al sur de la capital senegalesa, mientras ultimaban los preparativos para su travesía hacia las Canarias.
La Operación Frontex, llevada a cabo conjuntamente por efectivos de la Guardia Civil española y la marina senegalesa, hicieron posible interceptar desde septiembre pasado una decena de embarcaciones con 600 personas a bordo. Se calcula que más de 25.000 personas llegaron desde enero pasado a Canarias procedentes de Senegal, Gambia, Guinea Bissau, Cabo Verde, Mauritania y Marruecos, y en el mismo período cerca de 5.000 senegaleses fueron repatriados.