Es un auténtico torbellino. Se levanta, se sienta delante del ordenador, juega con sus amigos o baraja los cromos que tanto le gustan sin descanso. Por eso no cuesta ningún trabajo creer que su imaginación es tan desbordante como su actividad diaria.
Con tan sólo 15 años Alejandro Santaella, vecino de San Pedro Alcántara (Marbella) y apasionado de la literatura fantástica desde su niñez, ha entrado en el mundo editorial por la puerta grande.
Su primer libro, 'Sebastián y el cetro de la vida', escrito cuando sólo contaba con 11 años, ha logrado vender en tan sólo tres días 1.000 ejemplares.
Vecinos, amigos y familiares se volcaron con el debut de este joven, que confiesa que pese a todo no le gustan las letras. «Me gustaría estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones pero seguiré escribiendo porque me gusta y me expreso bien», comenta entusiasmado con la vorágine en la que está inmersa desde hace una semana.
La tentativa literaria de Alejandro ha desbordado todas las previsiones y más de una decena de editoriales consolidadas se rifa al adolescente para sacar al mercado la segunda entrega de la saga. Finalmente, Planeta ha sido la que más fuerte ha pujado por esta secuela, aunque la compañía no hará oficial el 'fichaje' de su nueva firma hasta después del verano.
Mientras, la editorial que le puso en el disparadero, propiedad del empresario marbellí Miguel Gómez, que se aventuró a publicarlo en cuanto llegó a sus manos, está preparando 3.000 ejemplares más de las primeras aventuras de Sebastián; un niño con una mágica marca de nacimiento que viaja por un mundo de fantasía en busca del cetro de la vida. Una historia a caballo entre 'Harry Potter' y 'El señor de los anillos', dos de las obras que le fascinan.
No es un secreto. Hasta el librero de su barrio, Antonio Hinojosa, que ahora se vanagloria de vender su libro, cuenta cómo de pequeño Alejandro se colaba en la tienda para ojear sin parar la fantasía épica. «Mi favorito es 'Eragon', pero lo leí después de escribir 'Sebastián y el cetro de la vida'. Y aunque puede haber coincidencias con otros libros, todo ha salido de mi cabeza», explica Alejandro.
Aunque ni Rowling ni Tolkien le dieron el empujón definitivo. Fue su experiencia con 'La historia interminable' la que le animó a ponerse delante del ordenador y plasmar en papel su bulliciosa creatividad.
«Desde muy pequeño tenía pensado escribir un libro y cuando lo leí me gustó mucho y decidí empezar», cuenta acompañado de sus padres, Yolanda y José, que le escuchan atentamente durante la entrevista.
Su 'alter ego'
Tanto le marcó, que el protagonista de su historia, un 'alter ego' imaginario del propio creador incluso en la descripción física, se llama Sebastián en honor al personaje de 'La historia interminable'.
«Soy yo. Me describí a mí aunque no le puse mi nombre porque hay muchos Alejandro», bromea la incipiente estrella de la literatura juvenil, que incluso se imagina sus aventuras en la gran pantalla.
Ahora está inmerso en el segundo volumen de la saga. No tiene claro cuál será el título, pero en sus palabras deja entrever que ya se mueve como pez en el agua en el mundillo literario y de los medios de comunicación.
«Te voy a dar una exclusiva que no le he contado a nadie, se enfrenta con tres enemigos y uno sobrevive. Será el que salga en la tercera novela», dice. Lleva 79 páginas de su nueva entrega y produce a buen ritmo, aunque sin perder de vista las aficiones de un chaval de su edad.
Se pierde por los juegos de rol, los dibujos manga, las cartas 'Magic', el baloncesto, el ajedrez y la consola de videojuegos. Y todavía le queda tiempo para teclear.
«Juega muchísimo y escribe cuando tiene un rato», agrega su padre. Dos horas al día más o menos, y sin descanso.
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