Durante la emisión del mediodía del día viernes, Mariano Peluffo y Marisa Brel, conductores de la misma, recibieron la visita de “Pacho Peña” (integrante que abandonó la casa por decisión propia). El rosarino fue uno de los cómplices del “Roña” Castro durante su estadía en la casa.
Por este motivo, Gran Hermano convocó a “Locomotora” al confesionario planteándole un desafío: que siga las órdenes de su ex compañero quien mediante un auricular le indicaría determinadas bromas para hacerle al resto de los habitantes de la casa.
Fue así como el ex campeón mundial mediano de la AMB (Asociación Mundial de Boxeo) se colocó el pequeño dispositivo en su oreja y un buzo negro con capucha para que nadie se enterara de su comunicación secreta. Una de las consignas fue pararse en una silla y cantar: "¡¡Soy de River!! ¡¡Aguante Passarella!!", cántico que llamó poderosamente la atención de los integrantes de la casona, los cuales conocen del fanatismo del deportista por el Club Atlético Boca Juniors.
Otra de las bromas ordenadas por Pacho fue que le diera un golpe en la nuca a Luis Vadalá con la excusa que tenía un mosquito. Luego, el boxeador se mojo su short con agua haciendo creer a sus compañeros que se había orinado encima.
Inmediatamente dirigió un partido de tenis de mesa, siempre dándole los puntos a Hernán Caire, para culminar quitándoles la pelota. Simulando sentirse mal, le pidió masajes en la panza a Mariana Otero y segundos después probó la comida que estaban preparando Jaqueline Dutra y Carlos Nair, asegurando que era un asco.
Al finalizar el desafío, Gran Hermano convocó nuevamente a Jorge al confesionario para comunicarle la noticia de haber superado con éxito las prubas y lo comprometió a no contarle nada a sus compañeros porque el próximo lunes continuarán con las bromas comandadas por el genial Pachu.