Nota de Opinión
El programa se caracterizó por mostrar el lado más grotesco de la farándula local, dónde esas personalidades del medio artístico se podrían denominar como casi famosos por el mero hecho de que los televidentes, al empezar el ciclo, no los conocían.
Telefé dio el gran salto en materia económica porque pudo paralizar la producción de telenovelas y llenó el vacío del prime time con un producto de baja calidad en el que resulta más viable pagarle sueldos devaluados a los integrantes de la casa que a los actores de El Capo (novela protagonizada por Miguel Ángel Rodríguez que fue levantada al mes por bajo rating).
El canal de la calle Pavón prefiere lo mediático y lo popular en detrimento de la calidad. Busca la polémica y la repercusión inmediata porque es un modo de ganar seguidores para el show.
La versión famosa fragmentó los contenidos de la televisión actual y provocó simpatías y broncas dentro del ambiente. Jorge Rial, actual conductor, no deja de hablar de los conflictos y pretende dar primicias mientras que Viviana Canosa, su enemiga mediática, trata de mostrar todo lo negativo enfocándose en que todo el programa está guionado y armado en su totalidad.
Tuvimos que soportar las locuras del cocinero de Playboy Nino Dolce, los ataques a tijeretazos de la pseudovedette Cinthia Fernández hacia la ex Bandana Lissa Vera; el pasado del ex de Moria Casán, Luis Vadalá en relación a su supuesto accionar en la época del Proceso.
Y ahora la multifacética Silvia Süller se sumó a la lista, iniciando un posible escándalo fuera de la casa al comentar – con un dejo de maldad - que a un integrante del reality habría que realizarle un ADN. Entre tantas palabras dichas se pudo especular con que el padre era futbolista pero... ¿Quién será? Hernán Caire o Robertino Tarantini…
Tampoco la esposa y la hermana del integrante Diego Leonardi perdieron el tiempo y se encargaron de visitar todo programa de chimentos habido y por haber con el fin de defenderlo en busca de mostrar el lado sensible y victimario del participante.
Por otro lado, la ida del boxeador el Roña Castro fortaleció al ex convicto y lo convirtió momentáneamente en el ganador de la pulseada que los tenía enfrentados y que giraba en torno al liderazgo.
En conclusión los argentinos nos caracterizamos por ser una sociedad de difícil estudio dónde el fenómeno cíclico está presente tanto en materia económica como política. Entre 2003 y 2006 la producción de ficción vivió un verdadero furor y se convirtió en una fuente de ingresos notables, pero repentinamente nos encontramos con la vuelta del reality como medio de supervivencia en una televisión cada vez más caníbal.
Por lo que uno piensa en la duración de este período de televisión barata y transgresora.
Por Matías Lopez de Briñas