Tal como estaba previsto, anoche ingresaron en la casa de Gran Hemano Famosos casi todos los que fueron expulsados a lo largo del ciclo. Para ponerle "pimienta" a su estadía inventaron una farsa que casi se torna violenta...
Todo comenzó con la entrada al inmueble de Martínez, Pachu Peña. Con la promesa de divertir al público, el cómico no tuvo la mejor idea de mentirles a los chicos con respecto al "afuera". Entre otras cosas dijo que Cinthia Fernández estaba embarazada y que Jorge Rial se había agarrado a piñas con el "Roña" Castro.
Mientras el ex No hay 2 sin 3 contaba que la final se extendería "15 o 10 días más", la cara de Diego se iba transformando hasta ponerse totalmente serio.
Ante la mirada atónita de los cuatro, Hernán Caire entró por la puerta y siguió agrandando la mentira al sostener que lo habían echado de un programa bailantero.
Acto seguido fue el turno de Mariana Otero, a quien se le fue la mano con la mentira cuando le contó a Leonardi que se había "agarrado de las mechas" con su mujer frente a las cámaras de televisión.

Si bien después trató de remendar su error diciendo que habían ido a tomar un café tras la discusión, Diego estaba paralizado, nervioso, al borde de un ataque de nervios.
Dolores apareció y siguió con la mentira de la final eterna, que fue reforzada por Carlitos Nair Meza, Cinthia, Pablo Tamagnini y Melina Pitra.
Una vez que todos entraron (con excepción de Robertino Tarantini, Nino Dolce, Roña Castro y Luis Vadalá), Diego se convenció de que nada era una mentira y, preso de la furia, amenazó con irse del reality.
Fue en aquel momento en el que Jorge Rial les habló desde el monitor a los chicos aclarándole que todo se había tratado de una broma y que el objetivo de los expulsados era hacerles más ameno el último fin de semana en Gran Hermano en el que, según parece, abundarán las fiestas y el escándalo.
Finalmente, la cara de Diego fue mutuando y, de a poco, empezó a esbozar sonrisas y a integrarse con los chicos que abandonaron el sitio.