En esta ocasión y a diferencia del año pasado, los Príncipes de Asturias sí viajaron a Palma. Recordemos que en 2007, Letizia estaba embarazada de su segunda hija, la infanta Sofía, y su avanzado estado de gestación, la obligó a quedarse en Madrid.
Cientos de personas se agolpaban a las puertas de la Catedral, popularmente conocida como la Seu, para recibir a la Familia Real, que saludaron a su llegada. Los Reyes iban acompañados por la infanta Elena y sus hijos, los Duques de Palma y los Príncipes de Asturias, con sus respectivos hijos. Una vez llegados al templo, los monarcas se acercaron a saludar al obispo de la ciudad, Jesús Murgui.
Todos ellos posaron para la tradicional foto de familia. Los protagonistas de la mañana fueron los niños, que concentraron la atención de los curiosos, fotógrafos y periodistas que allí se encontraban. Vestidos muy elegantes para la ocasión, los hijos de la infanta Elena, Felipe Juan Froilán, Victoria Federica, y los de Cristina e Iñaki Urdangarín, Felipe Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene posaron muy formales ante los medios. Irene, que lucía un trajecito marrón y adornaba su pelo con dos trenzas, no se le soltó la mano de su madre
Felipe estuvo muy pendiente de su hija mayor, la infanta Leonor, a quien no tampoco le soltó de la mano. Como una señorita, Leonor quiso saludar al Obispo, quien se agachó para que pudiera darle un beso. Por su parte, Letizia llevaba en brazos a la pequeña Sofía, que vivió este año su primera Semana Santa y deleitó a los presentes levantando la manita para saludar. Es también el primer año que Jaime de Marichalar no asiste a la Misa desde que se publicara la noticia del cese de la convivencia de los Duques de Lugo.