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El resultado de la investigación que realizó el equipo de Cameron tomó como referencia el hallazgo en 1980 de una cueva de unos 2000 años en la ciudad israelí de Talpiyot, donde supuestamente fue encontrada una tumba con la inscripción de Jesús.
En las primeras excavaciones registró el interior de la tumba con seis cavidades profundas y dentro de ellas encontraron 10 pequeños urnas de piedras calizas llamados osarios que fueron transferidos a un museo de Jerusalén.
Lo más interesante que se mostró –y es lo que genera la polémica- es que seis de los ataúdes hallados tenían las inscripciones de Jesús hijo de José, María, Matías, José -identificado como un hermano de Jesús- y Judas, hijo de Jesús.
"Este ha sido un viaje de tres años que parece más increíble que la ficción", sostiene Jacobovici. "La idea de posiblemente haber encontrado la tumba de Jesús y de varios miembros de su familia, con suficientes evidencias científicas, va mucho más allá de cualquier cosa que yo mismo pudiera imaginar", agregó.
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