Spitzer reconoció en conferencia de prensa, acompañado por su esposa, que utilizaba los servicios de una red de prostitutas y pidió disculpas a los habitantes del estado y a su familia.
El ex gobernador de Nueva York, Mario Cuomo, definió la noticia como "una tragedia personal para el gobernador, para su familia y para el resto de la comunidad.
El escándalo estalló a partir de una investigación judicial que ubicó a Spitzer (cliente 9 en la clave interna de la red) el 13 de febrero en el Mayflower Hotel con una joven arribada en tren a Nueva York.
El gobernador utilizó un nombre falso para alojarse ese noche en la habitación 871 del hotel acompañada de la joven prostituta, que decía llamarse Temeka Rachelle Lewis.
Spitzer desconocía que sus llamadas estaban siendo grabadas por orden de la justicia, cuando al día siguiente recibió una llamada de la joven prostituta que le solicitó 4.300 dólares para la próxima vez que se encontraran.
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