La última jornada de liga del Campeonato de Liga ha estado llena de emoción en lo deportivo y en lo personal. El Real Madrid conseguía su trigésimo título en un agónico partido en el que, durante muchos minutos, los jugadores blancos sólo consiguieron ser subcampeones.
En lo personal era un partido de despedidas como la del brasileño Roberto Carlos después de once años en Madrid y la del futbolista inglés David Beckham. El jugador británico abandona el fútbol español después de cuatro temporadas y se marcha a Estados Unidos donde ya tiene un contrato firmado para convertirse en la gran figura del equipo Los Ángeles Galaxy.
David estaba acompañado en este partido por su familia que, a diferencia de otras ocasiones en que miraban el partido desde un palco privado, en esta ocasión decidieron presenciarlo pocas filas detrás del banco del Real. Victoria, que llegaba a España horas antes del partido, se encontraba con sus tres hijos y no pudo evitar numerosos gestos de preocupación cuando David tuvo que ser sustituido por una fuerte molestia en un tobillo.
Al lado de la ex Spice se encontraba el actor Tom Cruise y su esposa, Katie Holmes. La pareja, grandes amigos de los Bekhams, ya habían acudido en diversas ocasiones al Bernabeu para ver al astro inglés Beckham y, en esta oportunidad, fue el propio centrocampista el que los llamó para que viajaran hasta España como invitados especiales suyos. Tom y Katie fueron de los primeros en felicitar al jugador inglés al finalizar el partido.
David Beckham había llorado de alegría, había sufrido en el banco e, incluso, durante un buen rato mordisqueaba nervioso una de sus botas. Al finalizar el encuentro, se dirigió a abrazar a su esposa. Tras siete ligas inglesas, el jugador conseguía su primer título de liga en España después de cuatro años, en una temporada muy gris y justo en el partido de su despedida.
Sus tres hijos producto de su matrimonio con Victoria Adams, también estuvieron presentes en el estadio: Brooklyn, de 7 años, Romeo, de 4, y Cruz, de 2. Los pequeños llevaban camisetas blancas del Real Madrid con el número 23 a la espalda, la casaca que lució su padre durante estos años, con una inscripción que decía "daddy" (papi). Por otro lado, su amigo Tom Cruise y su esposa, con gafas de sol durante toda la noche, coreaban su nombre desde la grada.
Tras casi dos horas de celebración en el campo y por las calles de Madrid, Beckham y el resto del equipo llegaban a la plaza de la Cibeles para saludar a la diosa en el sitio que es escenario de las victorias madridistas. David llevaba, al igual que sus compañeros, una camiseta con el número 30 (para festejar los treinta títulos de liga) y completaba su indumentaria con una bandera inglesa de la que no se despojó en toda la noche. Los jugadores, con sus respectivas familias y amigos, continuaron la celebración hasta altas horas de la madrugada en un conocido restaurante de la capital.