El problema comenzó cuando el futbolista inglés, David Beckham, arrojó al público presente en el estadio Aloha, la camiseta con la que había disputado el partido.
Este gesto del jugador derivó en el conflicto sobre cual de los níños se queda con su casaca, y tuvo como consecuencia una desagradable pelea legal entre las familias de cada uno de los pequeños.
Los chicos de Honolulu jugaban en el mismo equipo de fútbol y tenían una amistad hasta que Beckham se interpuso en el camino de los dos.
Eric y Yoshika Kerr, padres de uno de los niños, afirmar que fue su hijo de 10 años quien cargó con un cartel que llamó la atención del jugador y lo motivó a lanzarle la camiseta.
Por su parte, Wilfred y Yoshika Ho, padres del otro pequeño en cuestión, aseguran que su hijo de 9 años la tomó primero y que luego de una pequeña escaramuza con otros dos chicos la policía resolvió que él debía tenerla.
Wilfred Ho considera que una foto publicada el jueves en la portada del periódico The Honolulu Advertiser es su mejor prueba.
La imagen muestra al hijo de Ho peleándose la camiseta con otros dos menores. El hijo de los Kerr está parado detrás del hijo de los Ho, sosteniendo un cartel, sin involucrarse en el hecho.
Los Kerr le dijeron al periódico que ellos nunca quisieron quedarse la camisa, sino que estaban dispuestos a compartirla. Incluso sugirieron la custodia compartida entre ambas familias.
Wilfred Ho indicó que trataron de clarificar la situación con la otra familia que comenzó a enojarse, por lo que pensaron que era mejor no prestársela.
Los abogados de Kerr, que amenazaron con iniciar una acción legal, declinaron hacer comentarios sobre el caso, mientras que los representantes de Ho no contestaron los mensajes dejados.
Alexi Lalas, el gerente general del LA Galaxy dijo que ni Beckham ni el equipo tuvieron intención de que ocurriera algo así.