Zeta-Jones justo se encontraba de vacaciones junto a su marido e hijos, cuando tuvo de viajar de urgencia a Swansea para acudir al velatorio de su abuela.
Catherine llegó alrededor de las 11:30 de la mañana a la iglesia de St. Peter’s en Swansea, donde el reverendo Mark Williams ofició una misa por el eterno descanso de su abuela paterna.
Durante la misa la actriz leyó el poema favorito de “Nana Zeta”, como así llamaba ella a su abuela en forma cariñosa. Al leer las primeras estrofas de “Daffodils”, de William Wordsworth, la actriz no pudo contener las lágrimas. Luego de la ceremonia religiosa, acudió junto a sus padres al crematorio, donde fueron incinerados los restos mortales de la anciana.
Los familiares de Zeta-Jones quisieron agradecer los gestos y muestras de cariño recibidas durante estos días: "Toda la familia desea expresar su más sincero agradecimiento por toda la amabilidad y muestras de condolencia recibidas y también a todos los que asistieron a su entierro".
La actriz, que recibió su nombre en honor a su abuela, viajaba regularmente a visitarla para celebrar sus cumpleaños y compartir con ella fechas especiales. Sus vecinos declararon que en los últimos días antes de su muerte, la salud de la abuela de Catherine se había visto resentida.
Todos aquellos que conocían a Zeta aseguraron que era una persona muy amable y popular en la localidad y que estaba muy orgullosa de su nieta, aunque no le gustaba alardear de ella.