Carlos sorprendió a su esposa al regalarle varias plantas y dos ejemplares raros de oveja, una hembra y un varón, para que la duquesa pueda criar más ovejas de la raza Cotswold. La duquesa de Cornualles tenía además otro motivo de alegría. La prensa británica se hace eco hoy del cambio en la opinión pública británica, que terminópor aceptar a la segunda mujer del príncipe inglés, según cuenta hoy el dominical The Sunday Telegraph.
En la foto oficial, el matrimonio aparece radiante y elegantemente ataviado. Ella luce un vestido color crema y él, un esmoquin negro con una flor del mismo color que el modelo de Camila, en la solapa.
Considerada hace diez años como "la tercera parte del matrimonio real" del heredero a la Corona y la malograda Diana de Gales, la visión de la duquesa de Cornualles dio un giro en la última década.
La "transformación" en la percepción pública de Camila no se debe tanto al papel de los medios de comunicación como a su propia personalidad, señala el rotativo, que recoge las declaraciones de un allegado a la duquesa, en las que la describe como "una mujer madura, relajada y cómoda en su propia piel, con los pies en la tierra y divertida". La esposa de Carlos pasó de ser vista como una "adúltera responsable de la infelicidad de la ''santa Diana''" a ser "aceptada e, incluso, querida" por los británicos, dice el rotativo.
Aunque su 60 cumpleaños fue el pasado martes, Carlos preparó una desopilante fiesta de etiqueta el sábado por la noche a la que asistieron los más allegados de la pareja.
En total, unos 200 invitados acudieron a la residencia campestre del hijo de Isabel II, en Gloucestershire, que sirvió de escenario para conmemorar la ocasión. Siempre según este dominical, el festejo, supervisado por la experta mirada de Michael Fawcett, amigo personal del príncipe, y el mismo que organizó la celebración privada del 80 cumpleaños de la Reina de Inglaterra, contó con tres platos de comida orgánica, precedidos de una recepción con champán.
Al evento acudió el príncipe Guillermo, segundo en la sucesión a la Corona, acompañado, según los medios, de su ex novia, Kate Middleton, con la que podría haberse reconciliado.
Aunque Camila había pedido a los 200 invitados que no le llevaran obsequios sino que hicieran donaciones a la Asociación Nacional de Osteoporosis, de la que es presidenta, allegados a la pareja comentaron que la duquesa estaba "encantada" con todos sus regalos.
La gran ausente de la celebración fue la Reina Isabel II. Clarence House, la residencia oficial del primero en la sucesión al trono, indicó que la ausencia de la soberana se debía a que el evento no entraba dentro de "esa escala".
No es la primera vez que Carlos de Inglaterra organiza fiestas para su esposa. También preparó otra gran celebración en esa misma residencia en el año 1997 con motivo, entonces, del 50 cumpleaños de la ahora duquesa de Cornualles.