Tal vez el pecado mortal que sucumbió a los músicos de Villa Celina fue haber arengado el uso de bengalas, artificio que le costó la vida a casi 200 personas y que instaló el debate en el circuito del rock sobre las prácticas que se fomentan en los recitales en vivo.
Callejeros llega al tercer aniversario del incendio del boliche donde tocaron el 30 de diciembre de 2004, envuelto en rumores de separación. Y ya no es más la localidad de La Matanza el lugar que los reúne, ya que el Pato Fontanet y el baterista Eduardo Vázquez viven en Córdoba, mientras que el resto se reparte entre la Capital Federal y el Conurbano.
A pesar de que el año pasado lanzaron al mercado su disco Señales y que reunieron a 40 mil personas en el Cosquín Rock 2007 -luego de sus polémicas presentaciones en el Chateau Carrreras y en un estadio de La Rioja en 2006-, ya está confirmado que no se presentarán en el emblemático festival cordobés en febrero próximo. "Este año no va a haber bandas que van a generar discusión sobre su posibilidad de actuar", aseguró José Palazzo, organizador del evento.
Además de que ya pasaron varios meses sin que la agrupación pise un escenario, otra cuestión conflictiva salpicó a la banda, en plena "abstinencia" musical: circularon rumores sobre una fuerte pelea entre Fontanet y los guitarristas Maximiliano Djerfy y Elio Delgado.
Al parecer, cuando meses atrás se intentó procesarlos por cohecho o pago de coimas a la Policía, el vocalista decidió despedir al abogado Eduardo Guarna, punto que el resto de sus compañeros no compartió. El enfrentamiento habría tenido como protagonista a Fontanet y a Djerfy y al padre de Delgado, Aldo, quien sufrió las consecuencias del incendio luego de haber estado internado por seis meses.
Lo provocó la discusión fue la intención de Delgado se cambiar la estrategia judicial de la banda, apuntando a Omar Chabán y al jefe de seguridad del boliche, Raúl Villareal, como únicos responsables de la tragedia, revela el portal El Siglo de Tucumán.
Ahora Callejeros deberá lidiar con sus propios miedos y esperar el juicio oral de una tragedia que marcó a fuego la escena del rock en particular y la historia reciente de la Argentina en general.