Buenos Aires vuelve a ser el escenario de un cacerolazo contra la presidenta Cristina Fernández y su política de subir los impuestos al campo argentino.
La convocatoria se realizó vía mensajes de texto, y fue así miles de personas comenzaron a las 08:00 de la noche a hacer sonar sus instrumentos de cocina desde las terrazas de sus hogares en numerosos barrios de la capital argentina. Mientras tanto, en la televisión aparecía el ministro de Economía, Martín Lousteau asegurando que no cambiará la política del Ejecutivo, que quiere imponer una retención del 45% sobre las exportaciones.
Decenas de vehículos hacen sonar sus bocinas mientras que para las diez de la noche, hora local, se convocó a un apagón masivo de protesta.
Las protestas se producen en numerosas provincias del país. En Entre Ríos, miles de personas se encuentran concentradas frente al Gobierno local. Los cortes en las principales carreteras se mantienen mientras el ministro de Justicia, Anibal Fernández, amenazó con acciones legales para romper la huelga.
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