Después de pasar horas buscando casas para comprar en la región de Malibu, California, Britney no se aguantó las ganas y decidió meterse al mar.
Sin embargo la chica no fue preparada, así que apenas se quitó su vestido y entró al mar de sostén y bombacha, sin preocuparse con los paparazzi de la agencia Flynet que estaban allá para registrar su paseo por la playa.