Y peor ejemplo no podrían ser. Hilton, Lohan y Spears no terminaron sus estudios secundarios y esa falta de educación formal es, para algunos, una de las razones de su descontrol. Otro motivo sería la escasa guía que reciben de sus mayores.
"Estará muerta en dos años". "Andate de Hollywood y buscá ayuda". Estos son apenas dos de los muchos mensajes que pululan en la Red cuando se busca información sobre Lohan. Y para aumentar la antipatía que sienten los estadounidenses por ella: Cuando Lindsay salía literalmente a los tropezones de cuanto festejo se organizara en Hollywood, su papá terminaba su condena por conducir borracho y agresiones varias y su mamá, Dina, era tentada para realizar un reality show en el que se ocuparía de convertir en estrellas a sus dos hijos menores de once y catorce años. Lo que se dice una familia muy normal.
Claro que, más allá de la pasmosa falta de límites con que se criaron estas chicas y de sus repetidas infracciones a la ley, muchos creen que las autoridades están siendo demasiado duras con ellas.
"Los jueces y la policía en Estados Unidos parecen menos dispuestos a perdonar a las estrellas, por temor a parecer como los defensores de un sistema con dos balanzas. Incluso creo que algunos son más duros con los famosos", aseguró el académico Thompson.
Puede que tenga razón y puede también que muchas figuras de autoridad estén cansadas de la falta de respeto que suele marcar cada una de las apariciones de las jóvenes celebridades. Ritchie, por ejemplo, se transformó hace poco en la enemiga pública número uno cuando se conoció una invitación que envió a sus amigos para la fiesta del día en que se recuerda en los Estados Unidos a los soldados caídos en las guerras. Allí decía no saber qué se festejaba y recomendaba hacer ayuno antes de ir a su casa porque pondría una balanza en la puerta para controlar el peso de sus invitados. Nicole dijo que era una broma, pero nadie se rió.
"En la fiesta -dice el sociólogo Mario Margulis en su texto La cultura de la noche siguiendo al pensador ruso Mijail Bajtín- la gente oficia su propio festejo, se libera de los poderes habituales, de la dominación cotidiana, mediante la risa, el grotesco, la máscara.
La risa es el gran instrumento de liberación, el humor, la burla, el insulto y la ridiculización de los poderosos, y ello es sólo posible en la fiesta, en el espacio y tiempo acotados en que es lícito invertir las condiciones habituales de existencia. La fiesta se realiza a través de estas oposiciones, de este situarse en un plano antagónico, activando lo opuesto de lo habitual opresivo".
Tal vez estas jóvenes mujeres busquen revertir por medio de la fiesta nocturna permanente aquello a lo que son sometidas durante el día. Ganan millones, pero al mismo tiempo hay un nutrido grupo de gente a su alrededor, familiares o no, que dependen económicamente de ellas.
A diferencia de sus pares etarios, no se sienten presas de empleos mal remunerados o de jefes poco estimulantes sino que son ellas mismas las que llevan adelante su propia pyme que no vende otra cosa que su vida. Demasiada responsabilidad para estas jóvenes adultas que para engrosar su bolsa de dinero y popularidad dejan la adolescencia demasiado rápido. Y tal vez con sus escapadas nocturnas intenten recuperarla. Cuando cae la noche se permiten todo la despreocupación y la irresponsabilidad que no pueden practicar durante el día.
"Me preocupo por estas chicas jóvenes de 15, 18 o veinte años que se transforman en millonarias y en personas influyentes en el transcurso de un año. Es demasiado poder para que lo maneje una nena de esa edad", dijo el veterano actor William H. Macy cuando se le consultó por la mala conducta de Lohan hace unos meses. Lástima que cuando le llegó este llamado de atención, la inquieta Lindsay justo se había ido a bailar.