Britney Spears y su novio, Adnan Ghalib, visitaron una concecionaria de autos de Los Angeles en donde el paparazzi hizo averiguaciones para comprar un un Mercedes Benz. Nada habría llamado la atención de la salida excepto por un detalle: la princesa del pop llevaba puesto el vestido de novia que usó durante la fiesta de casamiento con su ex marido Kevin Federline.
La chica se paseo como si nada por el local envuelta en su traje nupcial. Mientras tanto, el fotógrafo hizo todas las preguntas pertinentes a la transacción.
Un empleado del negocio, aseguró que Britney se mantuvo en silencio y que no le dio la sensación de que fuera a comprarle el auto a su chico.
En un rapto de nostalgia, o de locura, la cantante salió a recorrer la ciudad “disfrazada” de novia, dando nuevas señales de lo frágil de su estado emocional.
