A pesar de su corta edad, los hijos de Britney Spears, Sean Preston de dos años y cuatro meses, y Jayden James, tan sólo un año menor, ya parecen sostener las típicas peleas de hermanos.
Según publica el portal TMZ, las mordeduras y moretones que presentaba el benjamín de la familia luego de su última visita a la princesa del pop, alertó a la policía de Los Angeles.
Sin embargo, el guardaespaldas de Kevin Federline declaró y despejó a la cantante de toda duda: las heridas del pequeño no eran otra cosa que el producto de un berrinche de su hermano mayor.