Mientras paseaba por Los Angeles en busca de una nueva casa para comprar, la princesa del pop decidió hacer un alto para descansar en las playas de Malibú. Y parece ser que la tentación de zambullirse un rato en el agua fue tan grande que Britney se sacó su vestido playero y se sumergió en ropa interior.
Enfundada en un corpiño fucsia y una bombacha rosa pálido de corte bajo que dejaba asomar dos de sus tatuajes, se la vió jugando entretenida con las olas en compañía de una amiga.
El problema surgió cuando decidió del mar, ya que la cantante no se había percatado de que por el efecto del agua, la parte inferior de su improvisado traje de baño se había vuelto casi transparente.
Sin embargo, la joven no pareció muy preocupada, si no que caminó sonriente por la arena y saludó antes de subirse a un auto negro en el que continuó su recorrido, seguramente refrescada después del chapuzón.