Paris Hilton, la heredera del imperio hotelero, pasó 23 días en la cárcel de Los Angeles por haber conducido sin permiso, en medio de un conflicto entre el quienes querían liberarla y quienes no, según publica Terra.
Su compañera en un "reality show" Nicole Richie fue condenada a cuatro días de prisión y tres años de libertad condicional por conducir bajo el efecto de las drogas. La hija adoptiva del cantante Lionel Richie, que espera su primer hijo, pasó solo una hora tras las rejas.
También procesada por conducir ebria luego de dos arrestos en pocas semanas, la actriz Lindsay Lohan, de 21 años, purgó solo 84 minutos en prisión de las 24 horas a las que había sido condenada.
Pero su adicción y problemas judiciales podrían haber asestado un golpe fatal a la carrera de la joven -con fama de carácter difícil y que pasó dos meses en una clínica de desintoxicación en Utah (oeste) este año- y cuando sus últimas películas fracasaron en la taquilla.
Un problema similar podría sufrir la cantante británica Amy Winehouse, de 24 años, conocida por su último disco "Rehab" (desintoxicación) y acumula conciertos desastrosos y anulaciones de giras, bajo la sospecha de abuso de drogas.
Pero es tal vez la caída interminable de Britney Spears la que se mantendrá como el escándalo más destacable de 2007.
En febrero la cantante -en proceso de divorcio de Kevin Federline, padre de sus dos pequeños hijos- se rasuró el cráneo, visiblemente sumida en una depresión nerviosa.
Una cura de desintoxicación más tarde, la estrella fue duramente criticada en su regreso a los escenarios, en una actuación en la entrega de premios MTV Video Music en Las Vegas, con varios expertos vaticinando el "fin de la carrera" de la controvertida cantante.
Y aunque su último disco fue bien recibido por la crítica, la ex lolita de 26 años sufrió un duro golpe con la pérdida de la custodia de sus hijos, resuelta por un juez debido a su errático comportamiento.