Britney Spears sigue sin saber encontrarle un rumbo a su vida. El divorcio de su marido Kevin Federline, de 29 años, y la lucha por la custodia de sus hijos, le produjeron tal ansiedad que podría costarle el cuidado de sus hijos.
A pesar de que un juez la obligó a pasar dos controles semanales de alcohol y drogas para determinar si puede perder, o no, la patria potestad de sus pequeños, la cantante salió de celebración.
Tras recibir la orden judicial, que incluye 16 horas de clases al mes para ser buena madre, Spears decidió salir de fiesta por la noche para olvidarse de todo lo que la rodea.
Quizás por esta manera de actuar, sus abogados decidieron abandonarla. Aunque siempre hay una mano amiga dispuesta a ayudar y en estos días aparecieron varias.
Una de ellas fue la de un fotógrafo que, en una situación de extrema necesidad de la cantante, le acercó un tampón al baño donde se encontraba. Y también las dos jueces del programa americano American Idol y la de Sir Elton John, que ofrecieron a Britney un lugar privado y tranquilo para orientarla en el baile y en el canto y convertirla de nuevo en la Princesa del Pop que fue.