Justo cuando cumplió 30 años, Michael Jackson concretó la compra de Neverland, un rancho de 2 mil 800 acres valuado en 6 millones de dólares.
El propio Jackson sacó de la pobreza a su familia por medio de Los Jackson Five, el grupo formado junto con sus hermanos como parte del Sonido Motown de los 70.
Los “ Jackson” son artistas que pueden adquirir todo lo que tenga un precio.
Robbie Williams tenía 29 años cuando se le ocurrió gastar 10 millones de dólares. No se sabe cuánto caviló o qué lo llevo a tomar la decisión, pero al final dijo: “Me voy a comprar un castillo del siglo XVIII en Sussex”. Y así lo hizo.
Por lo menos en su caso, el gasto puede traducirse en una inversión a futuro. En cambio, Britney Spears y Lindsay Lohan lo malgastan.
La “ex princesita del pop” gana unos 737 mil dólares por mes, según la presentación fiscal que consta en los tribunales donde pelea la custodia de sus hijas. Esos mismos documentos revelan que en lugar de invertir su dinero en bienes raíces o bonos del gobierno, Spears gasta 102 mil dólares al mes en “entretenimiento”, 16 mil en ropa y 4 mil en salir a cenar a algún restaurante de comida exquisita.
Recientemente se conoció que las finanzas de Lindsay Lohan atravesaban un bache debido a su costumbre de gastar hasta un millón de dólares en una cuenta de hotel, y a que sus adicciones a las drogas representan un gasto mensual de 137 mil dólares en clínicas de rehabilitación, y ni hablar de los días en que sale de compras.