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Britney Spears tuvo un día ajetreado. Y es que luego de almozar con sus dos hijos Sean Preston y Jayden James en el restaurante Carl`s junior, la cantante tuvo que llevarlos a la casa de su ex marido Kevin Federline quien obtuvo la custodia total de los pequeños por orden del juez.
Lejos de terminar ahí, el día de la princesa del pop continuó con una visita al salón de bronceado Epitome y con un tour de shopping en la joyería Bulgari de donde se fue con una bolsa.
Antes de hacer el check in en el hotel Península, se ocupó de obtener una licencia de conducir del estado de California ya que la suya, emitida en el estado de Louisianna ,no es válida para transitar las calles de Beverly Hills.
Sin embargo, la joven madre se mostró en su auto con sus hijos a bordo en los últimos días, cosa que habría molestado bastante al juez que llevaba la causa por la tenencia.
La cargada agenda de Britney finalizó con una tranquila cena en el restaurante Nobu.
Si bien antes de la resolución del caso, la prensa había especulado con que la cantante estaría lo suficientemente inestable como para atentar contra su propia vida o escaparse a un país sin leyes de extradición con sus dos hijos, la princesa del pop sorprendió nuevamente a todos con su comportamiento.
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