Britney, luego de ir a buscar a sus hijos al colegio, se dirigió a una tienda en Los Ángeles para comprar la calabaza, protagonista en la noche de Halloween.
A la cantante pop se le iluminan los ojos cada vez que está con sus hijos, quienes por cierto, iban vestidos iguales con pantalones azules y camiseta a rayas blancas, azules y rojas.
Mientras Sean Preston, que tiene ya tres años, correteaba con una mini calabaza en la mano, Jayden James, de dos años y el más parecido a Britney, se abrazaba a su mamá de forma muy amorosa y sin quitarse el chupete.