Lynne Spears, Kevin Federline y el entonces manager Larry Rudolph presionan a Britney para que se haga un chequeo.
Spears reconoció estar teniendo problemas emocionales después de dar a luz a su segundo hijo, pero sostiene tajantemente que ella no tenía ningún problema de alcohol o drogas.
Sin embargo, múltiples fuentes dicen que Federline amenazó con presentarse ante los tribunales para sacarle la custodia de sus hijas si ella no iba a rehabilitación. Las fuentes dicen que Spears no podría soportar la presión de su mamá, Federline y Ruldolph, y se chequeó en Promises el 20 de febrero.
La información aportada eventualmente por los profesionales dice que Britney sufría de depresión post-parto, que empeoró cuando ella dejó de tomar Prozac. También se derrumba emocionalmente debido a su sucio divorcio y a la persecucion de los medios de comunicación.
Enfrentando a su madre
Britney Spears fue sorprendida por los paparazzi en el momento exacto en que llega en su coche, un Mercedes convertible, en Valencia, California, donde su mamá Lynne Spears se encuentra acompañando a su hermanita Jamie Lynn Spears en el set de rodaje de su serie de Nickelodeon.
Sin saludar a su madre la cantante, con cara de pocos amigos, le entrega a Lynne dos hojas de papel. La mujer las mira, lee rápidamente el contenido, Britney gesticula, platica un rato y se va del lugar, dejando a su madre con el semblante preocupado.
Se dice que las hojas que la artista le entregó son su copia del orden de restricción que solicitó a un juez para mantenerla lejos de sus hijos Sean Prestonn y Jayden James.
Luego de una rápida reconciliación hace unos días Britney se peleó con Lynne otra vez porque a ella no le gustó que su mamá concediera una entrevista a la revista US Weekly sobre como está la relación de las dos.