La noticia de la muerte de Smith, producida por una sobredosis accidental de drogas a los 39 años, sacudió el mundo de los famosos en febrero, menos de un año después de que su hijo Daniel falleciera en una habitación del hospital donde su madre acababa de dar a luz a su segunda hija, una niña llamada Dannielyn.
El año 2007 también fue profuso en lo que a problemas de drogas se refiere entre la juventud de Hollywood. Superestrellas jóvenes del calibre de Britney Spears o Lindsay Lohan sacudieron el panorama de los famosos.
Desde la separación de la multiexitosa y millonaria cantante en noviembre del año pasado de su marido Kevin Federline, con quien tuvo dos hijos (Sean Preston, de dos años, y Jayden James, de uno), Spears ha sido la que más portadas ha acaparado este año en la prensa del corazón estadounidense.
Todo en su vida ha sido objeto de noticia. En el 90 por ciento de las imágenes de la artista, está literalmente rodeada por una nube de fotógrafos.
Desde su batalla judicial con Federline para hacerse con la custodia de sus hijos -que ha puesto en evidencia los numerosos problemas por los que atraviesa la artista-, pasando por su nuevo ingreso en un centro de rehabilitación, su defensa, a paraguazos, contra los fotógrafos o su decisión de raparse la cabeza, hasta su comportamiento extraño durante una actuación en unos premios de MTV, todo ha sido portada.
A la zaga le sigue la actriz Lindsay Lohan, quien en julio y sólo algunos días después de que estuviera once días ingresada en un centro de rehabilitación en California, fue nuevamente detenida por conducir bajo los efectos de sustancias tóxicas, tener un carné de conducir caducado y estar en posesión de cocaína.
Esta nueva recaída la llevó a ingresar en otro centro de rehabilitación en el Estado de Utah y pasar, aunque sólo fueran 84 minutos, por la cárcel.
Otra de las noticias del año fue el ingreso en prisión durante 23 días de Paris Hilton, nieta del fundador del imperio hotelero Hilton y rostro habitual de las revistas del corazón, por violar la libertad provisional tras conducir bajo los efectos del alcohol. La noticia, al igual que en el caso de Smith, también alteró el ritmo habitual de conocidas cadenas de televisión que no solían ofrecer estas noticias del corazón. Con Paris entre rejas el género farandulero ganó un espacio enorme en casi todos los medios, incluyendo a aquellos que habitualmente miraban de reojo semejantes noticias.
Si algo faltaba para cerrar el año de la farándula estadounidense con un golpe espectacular, lo tuvo con la decisión del patriarca de la familia Hilton, el multimillonario Barron Hilton: donará el 97 % de su fortuna, valorada según él en 2.300 millones de dólares, a obras de caridad y no a sus nietas, Paris y Nicky.
La decisión fue comunicada en un e-mail enviado a la revista Fortune. El abuelo de Paris y Nicky Hilton dejará el dinero a la Fundación Conrad N. Hilton, que lleva el nombre de su padre, y no a sus nietas. La fundación realiza más del 50% de sus obras de caridad fuera de EE.UU. Por ejemplo, destinó en 1990 unos 62 millones de dólares a proyectos de agua potable en África.
Con esta donación, Barron Hilton sigue los pasos de su padre, Conrad Hilton, quien creó la fundación en 1944 y que al morir, en 1979, dejó su fortuna también a obras benéficas.