La antorcha olímpica se encendió el jueves en la cima del Monte Everest, un momento de gloria en el relevo de la llama de los Juegos de Pekín que se han visto opacados por las protestas contra China en su recorrido por el mundo.
La última portadora de la llama, especialmente concebida para la altitud extrema, fue la tibetana Cering Wangmo, que alcanzó la cima sumida en la niebla, según la televisión.
Una docena de alpinistas, que llevaban combinaciones con el logotipo "Pekín 2008", celebraron la ascensión delante de la cámara, con gritos de "¡Pekín los recibe!" y "¡Estamos en el techo del mundo!".
Uno de los cinco últimos portadores de la antorcha -cuatro tibetanos y un han, etnia mayoritaria en China- había exclamado "Un solo mundo, un solo sueño" al tomar el relevo, el eslogan oficial de los Juegos Olímpicos de Pekín en agosto.
La antorcha fue encendida 40 metros antes de la cumbre por uno de los alpinistas, que sacó de la mochila una caja con la llama dentro.
El equipo empezó al ascensión a durante la madrugada del jueves, indicó la agencia Nueva China.
Las malas condiciones meteorológicas retrasaron el lunes la ascensión del Everest con la llama olímpica, que es diferente de la que recorre actualmente China después de un periplo, a menudo movido, por el extranjero.
Una antorcha especialmente concebida para la ocasión, considerada por los organizadores de los Juegos de Pekín un momento fuerte del relevo de la llama, llegó el 27 de abril al campo base.
El paso del relevo de la antorcha olímpica por el Everest provocó protestas, en especial de los tibetanos en exilio, después de los disturbios en Tíbet el pasado mes de marzo y la represión por parte de las autoridades chinas.
Sin embargo, para China, esta ascensión se ha convertido en la ocasión de celebrar la amistad entre los tibetanos y los han.
Para evitar manifestaciones de militantes protibetanos después de los incidentes de marzo, China desplegó fuerzas del orden y prohibió las demás expediciones, como en la vecina Nepal, donde la cara sur fue cerrada.