El Ministerio de Sanidad y Consumo dio la alarma a través de escueto comunicado, en el que llamó a la calma pero también a la cautela. Por ello, tras haber detectado hidrocarburos alifáticos en aceites producidos en Ucrania y distribuidos a la mayoría de países de la Unión Europea, entre ellos España, Sanidad recomendó no consumir aceite de girasol, aunque ya se tenga en el domicilio, hasta que se aclaren las marcas afectadas. 'Aunque hay análisis que constatan que parte de la mercancía importada no está contaminada, por el principio de precaución, se está tratando todo el producto como sospechoso hasta que se tenga la absoluta certeza de qué cargamentos están libres de contaminación', explicó la nota.
No obstante, las autoridades confirmaron que 'no hay riesgo para la salud', ya que los procesos de refinado y dilución del aceite sitúan la contaminación en 'niveles mínimos'.
Aunque la cantidad de aceite de girasol importado en España en los últimos meses es 'importante', hay certeza "casi absoluta de que sólo una pequeña parte está contaminada, pero estamos pagando el precio de la agilidad con la que funcionan la redes de alerta".
Según la información recabada hasta el momento, la gran mayoría del aceite potencialmente contaminado (por sospecha de origen) 'está fuera de la cadena alimentaria o en fase de retirada antes de su comercialización', señala Sanidad.
La gran mayoría del aceite potencialmente contaminado está fuera de la cadena alimentaria o en fase de retirada antes de su comercialización.
No obstante, hasta que no se recaben los datos de las empresas de distribución, destaca que es 'imposible' asegurar que una parte del aceite sospechoso no haya llegado al consumidor final.