Mientras los combates cesaron en el Cáucaso, y Rusia anuncia el cese al fuego y la aceptación de un plan de paz que propusiera la Unión Europea, en manos del presidente francés Nicolas Sarkozy, los candidatos a presidente de EEUU pronunciaron su opinión sobre el conflicto, preanunciando en algunas líneas el posible futuro de la política exterior norteamericana.
Por un lado, el senador demócrata Barack Obama fue crítico tanto de Georgia como de Rusia, declarando desde Hawai, donde está de vacaciones, que "es hora de que el gobierno ruso firme e implemente inmediatamente un cese del fuego. Rusia debe suspender su violación del espacio aéreo georgiano y retirar sus tropas de Georgia, con monitores internacionales para verificar que esas obligaciones son cumplidas".
Si bien fue crítico ante el Kremlin por la invasión de Georgia, como también lo fue McCain, sus palabras y tono mostraron diferencias significativas respecto a su contrincante, en particular en cómo serán las futuras relaciones ruso-norteamericanas.
En su crítica a ambos actores del conflicto, Obama señaló que "no hay ninguna justificación posible para estos ataques", subrayando que "Georgia debe abstenerse de usar la fuerza en Osetia del Sur y Abjasia", y que debe buscarse un acuerdo político para resolver el estatus de ambas regiones disputadas. Se trató de un reconocimiento claro de que tanto Georgia como Rusia están equivocadas a juicio de Obama.
"Llegó la hora de pasar de las palabras a los hechos", puntualizó Obama respecto a Rusia en un comunicado.
McCain más expuesto
Por otra parte, John McCain había señalado por lo demás que mantuvo una conversación telefónica con el presidente georgiano Mikhail Saakashvili. "Le dije que sabía que hablaba en nombre de todos los norteamericanos cuando le dije que hoy somos todos georgianos", destacó.
"Las matanzas siguen y la agresión continúa", se lamentaba McCain, acusando a Rusia de querer "enviar una señal a los países que eligen asociarse con occidente".
El senador por Arizona, que incluso antes de la actual crisis adoptó una posición cada vez más dura ante Moscú, se dirigía a los asistentes a un acto en Pennsylvania, señalando que los líderes rusos deben entender que arriesgan "los beneficios que disfrutan al ser parte del mundo civilizado".
McCain, que ha pedido la expulsión de Rusia del Grupo de los Ocho países más industrializados del mundo (G-8), no se detuvo para criticar a Moscú, considerándolo cada vez más autocrático.
"El presidente ruso (Dmitry) Medvedev y el primer ministro Putin deben entender las consecuencias negativas graves y a largo plazo que tendrán las acciones de su gobierno para las relaciones de Rusia con Estados Unidos y Europa", afirmó McCain. El candidato republicano no pierde ninguna oportunidad para contrastar su experiencia, que incluye cinco años y medio como prisionero de guerra en Vietnam y más de 20 años en el Senado, frente a la de Obama, un senador federal por primera ocasión.