El enfrentamiento armado en Gaza entre israelíes y palestinos de Hamas amenaza con convertirse en un conflicto que pocos imaginaban.
Esta vez, tres cohetes Katyusha lanzados desde Líbano, y no de la Franja, alcanzaron el jueves el norte de Israel, hiriendo levemente a dos personas y provocando una respuesta israelí de fuego de artillería, dijeron las autoridades.
Los cohetes son los primeros lanzados desde Líbano desde 2007, y tienen lugar el decimotercer día de la ofensiva del estado judío en la Franja de Gaza, en el sudoeste.
En un primer momento no se sabía quién disparó los cohetes.
Micky Rosenfeld, portavoz de la policía israelí, dijo que los cohetes aterrizaron sobre tres lugares diferentes en la región de Galilea, en el norte del país. Fuentes de seguridad libanesas, por su parte, dijeron que entre tres y cinco cohetes fueron disparados desde el sur del país.
Un portavoz militar israelí dijo que Israel respondió al ataque con cinco proyectiles de artillería.
Analistas israelíes han dicho que Hezbalá, que tiene el apoyo de Irán, podría intentar involucrarse en el combate de Israel contra Hamás en Gaza. Hamás también tiene el apoyo de Irán.
El miércoles, el líder supremo del partido-milicia libanés Hezbalá, Hassan Nasralah, advirtió a Israel de que no emprenda una acción militar en Líbano, asegurando que la guerra de verano de 2006 fue sólo "un picnic" en comparación con lo que tienen "preparado" ahora para hacer frente a las amenazas hebreas.
Nuevos bombardeos
Durante la noche Israel aprobó una ampliación de su ofensiva contra Hamas, al tiempo que anunció el envío de emisarios a Egipto para discutir una propuesta de tregua que ya permitió en la jornada una pausa en los ataques.
Miles de personas huían de la región de Rafah, en el sur de la franja de Gaza, donde la aviación israelí bombaredó varios túneles. Los disparos israelíes impactaron también en viviendas de Yabalia, en el norte, según testigos en Gaza capital, en una noche en la que Israel intensificó su ofensiva.
En una reunión presidida por el primer ministro saliente, Ehud Olmert, el gabinete de seguridad "aprobó la continuación de las operaciones terrestres, incluida una tercera fase que ampliará la ofensiva penetrando más en las zonas pobladas".
En tanto, las agencias humanitarias han denunciado una crisis "total" en el territorio, donde ya vivían en míseras condiciones 1,5 millones de personas antes de la ofensiva israelí debido al bloqueo impuesto por el Estado hebreo desde que Hamas se hizo con su control, en junio de 2007.
La ofensiva israelí empeoró la falta de alimentos y carburante y ha conllevado la penuria de agua corriente y los cortes de electricidad.
Amnistía Internacional acusó a las partes en conflicto de poner en peligro a los civiles, mientras que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) pidió el acceso permanente de los socorros a las víctimas en Gaza.
En ese territorio, las acciones israelíes disminuyeron de intensidad el miércoles, que se saldó con al menos 23 palestinos muertos -nueve de ellos niños-, tras las decenas de muertos civiles del martes, cuando al menos 50 personas perecieron en varios ataques contra escuelas de la ONU.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que viajará la semana próxima a Oriente Medio, calificó de "totalmente inaceptables" esos ataques.
Según el nuevo balance de los servicios de urgencia palestinos, la ofensiva israelí se ha cobrado desde su inicio, el 27 de diciembre, 704 muertos palestinos -220 de ellos niños- y unos 3.100 heridos.
Sin acuerdo
Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU suspendió ayer su tercera reunión que celebraba sobre el conflicto en la Franja de Gaza, pero aseguró que mantiene abiertas las negociaciones para tratar de alcanzar un acuerdo que lleve a la declaración de un alto el fuego.
Los quince miembros del Consejo no pudieron llegar a un consenso tras dos horas de reunión sobre una declaración presidencial de apoyo a la tregua propuesta por Egipto y un proyecto de resolución patrocinado por Libia en nombre de la Liga Árabe.